Club Tierra Trágame

Maratón Alpino     Cross Alpino     MiniMAM     Circuito Alpino     Marcha CruzaPedriza     Carrera Alto Sil     Contacta


LA PRIMERA ACAMPADA DE DANIELA
Escrita por Pepe Martínez Garzón

 


Corría el mes de septiembre, cuando después de conseguir prestados todos los útiles “acamperos”, decidimos hacer la acampada que llevábamos planeando desde el inicio del verano. Desde que le conté la idea a Daniela hasta que llegó el día, ¡podéis imaginaros! ¿verdad?.

El sitio elegido fue el puerto de la Fuenfría, simplemente porque hace ya unos años (bueno, bastantes años…) iba yo con los amigotes. Ya desde que salimos de casa al atardecer, era todo nervios y preguntas. En el coche le iba contando a Daniela lo que hacía con mis amigos, cuando hacíamos la ruta desde Cercedilla hasta Manzanares el Real, haciendo una noche en el sitio al que íbamos y otra en lo que creo es la Cuerda del Hilo, encima de Mataelpino y que unas veces llevábamos tienda y otras no.

Bueno, dejamos el coche en el último sitio pegado a la barrera, cerca de la salida de la carrera de Las Dehesas. No recuerdo bien la hora, pero no tardaría en anochecer y ya  hacía fresquito. Le  comenté a Daniela que no convenía abrigarnos mucho porque aunque hiciera frío, en un ratito entraríamos en calor. No empezó a preguntar “cuando llegamos” hasta mediados de la Cuesta del Reventón (pobrecita). Hasta entonces habíamos hecho una o dos paradas para picotear algunos frutos secos y hacer alguna foto. Era tal el nerviosismo y emoción que tenía, que no dejó de hablar hasta que llegamos arriba.
 


Hasta entonces, disfrutamos del paisaje, de los sonidos, los olores… Vimos pasear también a los enfermitos del hospital cercano del brazo de sus amigos o familiares, lo que supuso le tuviera que explicar lo que les pasaba. Pudimos tocar un pajarillo que parecía herido, por supuesto nos cruzamos con alguna que otra vaca y sus cacas, je, je..

Mano a mano montamos la tienda cerca de la desaparecida estatuilla, o lo que fuera, todo lo rápido que pudimos aunque, dado que la última tienda que monté tenía un aspecto totalmente distinto, al final tuvimos que ayudarnos de las linternas, cosa que a Daniela le “moló mogollón”. Una vez colocados todos los trastos, nos sentamos a mirar las luces de los pueblecitos, que como podéis imaginar me sabía los nombres de todos, ja, ja… y las estrellas que aunque no estaban todas (normal, habiendo fiestas en tantos pueblos, en alguno andarían) alguna pudimos ver. Pero lo que quería Daniela era cenar ya y si era dentro de la tienda mejor, que fuera empezaba a hacer mucho frío. Así que, sin muchos preparativos sacamos los tupers y empezamos a dar cuenta de las croquetas y filetes de pollo empanados, que habíamos traído para la ocasión y que mamá nos había hecho con todo el cariño del mundo (porque eran para su niña que si no…) No consiguió comerse una sola croqueta en el mismo sitio dentro de la tienda, el que nos viera desde fuera pensaría que dentro éramos 4 personas por lo menos.
 

Pocas historias tuve que contar antes de dormirnos. Salimos fuera a regar las plantas, que también tuvo su gracia con el frío que hacía ya, y al entrar de nuevo ella misma dijo de ponernos a dormir, ¡como estaría mi pequeña!.

Debimos despertarnos sobre las siete y media u ocho y desayunamos tranquilamente un poco más arriba, donde ya llegaban unos rayos de sol. Antes de recoger y prepararnos para la vuelta nos fuimos a lavar a la fuente, ¡qué fría! Y aprovechamos para hacernos alguna fotito.

 Ya se me olvidaba, antes de marchar escondimos  un tesoro muy bien enterrado e hicimos un plano para poder encontrarlo la próxima vez.

 


Para bajar más seguros, decidimos hacerlo por la carretera de La República al son de unas cancioncillas que nos íbamos inventando. Pero claro a Daniela y a mí nos va la marcha y esto se empezaba a poner algo aburrido, comenzando con las preguntas de “¿falta mucho?”, así que, por el primer atajo que vimos, de esos que parecen hechos “pa las cabras”, nos metimos (o nos tiramos más bien) y ya la cosa cambió, un salto aquí, un culetazo allá, alguna que otra canción y nos pusimos en el coche en un abrir y cerrar de ojos.

De camino a casa y antes de quedarse dormida en el coche, ya preguntaba para cuando la próxima (a quienes habrán salido estos maravillosos hijos) y a todos los que se lo podíamos decir para que se vinieran con nosotros, a las primas Sandra, a M a r t i n a, C  a r    t  a, al primo Jorge……………………….

 Un fuerte abrazo para todos de Daniela y Pepe.

OINK OINK      ¡¡HURRA!!

 


archivo Tierra Trágame
 

infantil@clubtierratragame.com
Derechos reservados: Asociación Tierra Trágame
webmaster: Carmen García Cuevas (Mina)